En Marruecos el islam ha sido casi siempre pacífico, rechazando la violencia como una herramienta política para la islamización de la sociedad, sin que ello quiera decir que el reino alauí sea inmune a las corrientes islamistas más radicales que se han ido generando en las últimas décadas en otros países del mundo árabe. No obstante, desde hace unos años, el panorama político del país ha ido cambiando, así como su actitud en la lucha contra el terrorismo yihadista. Los atentados de Casablanca de 2003 acabaron con la ilusión de la excepcionalidad de Marruecos y su consideración de baluarte contra el fundamentalismo. Si bien la forma tradicional del islam practicada en el reino está alejada de la visión practicada por los grupos yihadistas, la participación de ciudadanos de origen marroquí en redes de terrorismo nacional e internacional hace necesario estudiar el fenómeno yihadista desde sus orígenes, buscando entender cómo se ha llegado a la situación actual y cuáles son las pautas que puede seguir el yihadismo marroquí en el futuro. En definitiva, en el artículo se analiza el yihadismo marroquí contemporáneo señalando las claves del éxito que están teniendo las autoridades marroquíes en su lucha contra un fenómeno, el terrorismo yihadisya, que tan violentamente ha venido golpeando a otros países en ambas orillas del Mediterráneo
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