A 6 años del estallido de las revueltas que provocaron la caída de los regímenes autoritarios de Túnez, Egipto y Libia, los países árabes del norte de Africa enfrentan el desafío de construir verdaderas democracias que les permitan superar, en algunos casos, la tutela del Ejército y, en otros, las tensiones regionales, el accionar de milicias autoproclamadas autónomas y el acecho del terrorismo yihadista, en medio de fuertes restricciones económicas y crecientes demandas sociales